viernes, 17 de febrero de 2017
jueves, 1 de diciembre de 2016
viernes, 23 de septiembre de 2016
martes, 13 de septiembre de 2016
Caminar 1 hora por día contrarresta la conducta sedentaria
on la llegada de las Olimpíadas, las maravillas del deporte se despliegan ante los ojos de los comunes mortales en todo su esplendor. Basta mirar los saltos y las carreras para comprender que los seres humanos pueden alcanzar niveles excelsos cuando mueven sus cuerpos con gracia tras un intenso entrenamiento. Pero no es necesario correr más rápido, saltar más alto ni ser el más fuerte para cosechar los beneficios de la actividad física. Basta una hora de actividad moderada para contrarrestar 8 horas frente a la computadora, según un estudio que se acaba de publicar en la revista The Lancet.
El nuevo meta-análisis de 16 estudios prospectivos de cohorte -publicado en una serie especial de The Lancet con motivo de las Olimpíadas- muestra que 60 a 75 minutos diarios de una actividad de moderada intensidad puede eliminar el riesgo de muerte asociado al sedentarismo, uno de los factores de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y obesidad.
El meta-análisis comprendió a más de un millón de hombres y mujeres mayores de 45 años que realizaban distintos niveles de actividad, desde 5 a 75 minutos diarios. Quienes permanecían sentados más de 8 horas y no se movían más que 5 minutos tenían un 27% de aumento en su riesgo de muerte comparados con los que pasaban menos de 4 horas sentados al día. Sólo quienes hacían una hora o más al día de actividad moderada –como caminar a una velocidad de 5,6 km/h o andar en bicicleta a 16 km/h- revertían el riesgo de mortalidad asociado con pasar 8 horas sentado.
Quiénes pasaban 3 horas o más mirando televisión también mostraban un riesgo aumentado de morir, aunque hicieran actividad física. Pero entre las personas más activas (35 METS/hora a la semana) el riesgo sólo aumentaba si miraban más de 5 horas de TV.
Como otros estudios, el de Lancet confirmó que cuanto menos tiempo se practica actividad física, más aumenta el riesgo de muerte. “Observamos una clara asociación dosis-respuesta, con una curva de mortalidad por todas las causas que aumenta con el incremento del tiempo sentado y la falta de actividad física”, señalaron los investigadores.
“Lo interesante de este estudio es que evaluaron la conducta sedentaria”, apunta Roberto Peidro, especialista en cardiología del deporte y presidente de la Fundación Cardiológica Argentina. “Hasta ahora sabíamos que la actividad física disminuye la mortalidad y el infarto cardíaco. También sabíamos que el sólo hecho de estar sentado aumentaba el riesgo. El nuevo análisis muestra que aquellos que están sentados mucho tiempo, como los que trabajan en una oficina durante 8 horas, pueden bajar su riesgo si hacen una actividad moderada a intensa todos los días durante al menos una hora”.
Epidemia de sedentarismo
Se estima que más de 5 millones de personas mueren prematuramente cada año por no realizar la actividad física recomendada por la OMS: 150 minutos semanales. La falta de actividad física es responsable del 12% de los infartos de miocardio, el 6% de la enfermedad coronaria y el 12% de la diabetes y la hipertensión.
Pero el sedentarismo no sólo genera enfermedades y muertes. Se calcula que su costo en términos de disminución de productividad y gastos médicos ascendió a 67.500 millones de dólares en 2013.
Apenas el 20% de los estadounidenses realiza la actividad física recomendada, mientras que el 64% de la población de Estados Unidos no hace ningún tipo de ejercicio. En Europa, las cifras no son muy diferentes: el 33% de los habitantes hacen actividad física en forma regular. En cuanto a la Argentina, se calcula que mueren cada año 39.000 personas de entre 40 y 79 años a causa de la inactividad física. Y el 54% de la población argentina muestra un nivel bajo de actividad física, según los datos oficiales de la Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo.
“La vida sedentaria que llevamos no está de acuerdo con el cuerpo que tenemos tras miles de años de evolución”, reflexiona el cardiólogo Diego Iglesias, secretario técnico del Consejo de Ergometría y Rehabilitación de la SAC. “Tenemos un estilo de vida aterogénico y cancerígeno que nos lleva a la extinción de la especie. Sólo un grupo selecto, los que hacen actividad física, escapan a esto”, dice el médico del Servicio de Cardiología del Hospital Italiano.
“Existe una gran preocupación sobre los riesgos asociados a los estilos de vida sedentarios de la actualidad”, subraya Ulf Ekelund, profesor de Epidemiología de la Universidad de Cambridge y autor principal del meta-análisis de Lancet. “Queremos dar un mensaje positivo: es posible reducir –e incluso eliminar- los riesgos si somos suficientemente activos, aún sin tener que hacer deportes o ir al gimnasio”.
Iglesias reconoce que los datos del meta-análisis son alentadores, pero plantea que hacer una hora o más de actividad física moderada es utópico en la sociedad actual. “Los cardiólogos deberían tomarse el tiempo de interrogar a los pacientes sobre su actividad física y prescribirles ejercicios adaptados a los gustos y posibilidades de cada uno”, recomienda el especialista en Medicina del Deporte.
Por su parte, Ekelund reconoce que para las personas que trabajan en una oficina o que tienen que viajar mucho para llegar al trabajo es muy difícil evitar pasar largas horas sentados. Pero insiste en la importancia de moverse. “No podemos insistir lo suficiente en la importancia de que hagan ejercicios, ya sea yendo a caminar a la hora del almuerzo, ya sea usando la bicicleta para ir al trabajo, o corriendo a la mañana”, afirma el investigador de origen noruego. “Lo ideal es hacer una hora diaria de actividad física, pero si esto resulta imposible, practicar algo de ejercicio cada día puede ayudar a reducir el riesgo”.
Coincide Peidro. “Cada persona tiene que hacer lo que pueda, e ir aumentando de a poco la actividad. No es fácil andar en bicicleta durante una hora a un ritmo moderado, o caminar enérgicamente durante 60 minutos, pero lo importante es moverse. Si se trabaja todo el día frente a una computadora, hay que levantarse, caminar y hacer algunas elongaciones aunque sea 5 minutos por cada hora”, señala el cardiólogo argentino.
Mujeres en marcha
El estudio de Lancet revela que mirar televisión es peor que estar sentado durante horas en el trabajo. En este sentido, vale recordar que ver las Olimpíadas por TV no es lo mismo que hacer ejercicio, pero acaso funcione como motivador o ejemplo de lo que puede lograr el esfuerzo sostenido a largo plazo (ver recuadro). Después de todo, desde los niños y los jóvenes hasta los ancianos necesitan combatir el sedentarismo asociado a las pantallas con actividad física.
Se sabe que la actividad física durante el tiempo de ocio puede disminuir entre 20% y 30% el riesgo de enfermedad coronaria en las mujeres. Pero estas cifras se obtuvieron en estudios con mayores de 55 años. ¿Qué ocurre con las mujeres más jóvenes? ¿Beneficia al corazón el hacer ejercicios antes?
Según un estudio prospectivo publicado recientemente en Circulation, las mujeres jóvenes también se benefician si realizan una actividad física de intensidad moderada, como caminar en forma ligera, practicar yoga o, incluso, hacer ejercicios con peso.
El estudio evaluó los distintos tipos de actividad física recreacional realizados por 97.000 enfermeras de 27 a 44 años (pertenecientes al Nurses Health Study) a lo largo de 20 años. La práctica de caminatas enérgicas se asoció con un significativo descenso en el riesgo cardiovascular, independientemente del peso. En particular, las mujeres menores de 50 años que caminaron a paso ligero durante dos horas y media semanales o más, tuvieron un 35% menos de riesgo de enfermedades cardiovasculares que las que no caminaban. Los investigadores encabezados por la epidemióloga Andrea Chomistek subrayaron que no importa tanto la frecuencia con que se haga ejercicio sino el total semanal, que debería sumar 150 minutos.
“Este estudio es el último de una serie con enfermeras que comenzó en 1989 y concluye que las mujeres jóvenes que hacen ejercicio moderado reducen significativamente su riesgo de infarto. Además, confirma que cuanto más vigorosa la intensidad del ejercicio, el beneficio es mayor”, apunta Peidro.
Para Iglesias, “el estudio es muy interesante porque es prospectivo, se realizó con cuestionarios cada cuatro años y muestra el beneficio de que todas las mujeres hagan ejercicio desde jóvenes, aunque tengan sobrepeso, obesidad o un peso normal. Cuidarse a lo largo del tiempo, paga”.
En cuanto a los adultos a mayores de 60 años, una revisión sistemática mostró que 15 minutos diarios de caminata pueden reducir un 22% el riesgo de muerte.
¿Cómo promover la actividad física? En los últimos tiempos se ha sugerido el uso de apps telefónicas para medir las distancias caminadas y la frecuencia cardíaca, así como se han popularizado los pedómetros para contar los pasos (10.000 pasos es la meta diaria). También se recomienda ampliar las áreas verdes y la seguridad de los lugares urbanos donde practicar ejercicios. Finalmente, se promueve el empleo de redes sociales –como Facebook y Twitter- para encontrarse con otras personas a caminar o correr al aire libre.
“El apoyo social y familiar aumenta la adherencia a los programas de actividad física”, afirma Peidro. “No todo el mundo puede convertirse en un atleta olímpico, pero todos podemos hacer ejercicios como una forma sencilla y económica de disminuir el riesgo cardíaco y vivir más”.
domingo, 28 de agosto de 2016
HISTORIAS DE LA HIPERTENSIÓN
STEPHEN HALES: siempre hay una primera vez
Hace casi trescientos años, en una pequeña parroquia de Teddington, al suroeste de Londres,
empezaba a escribirse una de las páginas más importantes de la historia de la hipertensión
arterial. Un clérigo que hasta ese momento había dedicado sus estudios a las plantas y los
mecanismos de la fotosíntesis, lograba por primera vez medir la presión arterial en una yegua.
Stephen Hales nació en Bekesbourne, condado de Kent, el 7 o el 17 de septiembre de 1677.
Se ordenó como sacerdote en el Corpus Christi College (Cambridge) en 1703, en donde estudió ciencias con orientación a la botánica y la fisiología. En 1709 fue destinado a la parroquia de Teddington, en dónde permanecería hasta su muerte el 4 de enero de 1761 y en dónde desarrollaría la mayor parte de su trabajo científico. Durante su vida, además de su labor eclesiástica, fue elegido como catedrático de la Royal Society (1717) quien le concedió la Medalla Copley en reconocimiento a sus investigaciones en ciencias biológicas en 1939. En 1733 fue reconocido como Doctor en Teología por la Universidad de Oxford y en los últimos años de su vida como miembro de la Academia de Ciencias Francesa. Existen discrepancias en la literatura sobre cuando se realizó la primera medición de la presión arterial. Mientras algunos autores hablan de 1711 como la fecha de la misma, otros estiran la fecha hasta 1727. Lo cierto es que el producto de este experimento solo fue publicado en el tomo 2 (Haemastaticks) de su obra científica más importante, los Statical Assays. Hales describe de esta manera su experimento: "En Diciembre hice atar una yegua viva .... hice abrir la arteria crural izquierda a 3 pulgadas del vientre, inserte en ella un cuiío de latón de 116 de pulgadas de diámetro y mediante otro tubo de igual material, firmemente adaptado, fije un tercero de vidrio que tenía aproximadamente el mismo diámetro y nueve pies de longitud. Al soltar la ligadura de la arteria, la sangre se elevó 6 pies y 3 pulgadas sobre el nivel del ventriculo izquierdo, en el tubo colocado perpendicular, pero no alcanzó esta altura enseguida... Cuando estaba en el punto más elevado subía bajaba 2, 3 ó 4 pulgadas en cada pulsación".
Stephen Hales nació en Bekesbourne, condado de Kent, el 7 o el 17 de septiembre de 1677.
Se ordenó como sacerdote en el Corpus Christi College (Cambridge) en 1703, en donde estudió ciencias con orientación a la botánica y la fisiología. En 1709 fue destinado a la parroquia de Teddington, en dónde permanecería hasta su muerte el 4 de enero de 1761 y en dónde desarrollaría la mayor parte de su trabajo científico. Durante su vida, además de su labor eclesiástica, fue elegido como catedrático de la Royal Society (1717) quien le concedió la Medalla Copley en reconocimiento a sus investigaciones en ciencias biológicas en 1939. En 1733 fue reconocido como Doctor en Teología por la Universidad de Oxford y en los últimos años de su vida como miembro de la Academia de Ciencias Francesa. Existen discrepancias en la literatura sobre cuando se realizó la primera medición de la presión arterial. Mientras algunos autores hablan de 1711 como la fecha de la misma, otros estiran la fecha hasta 1727. Lo cierto es que el producto de este experimento solo fue publicado en el tomo 2 (Haemastaticks) de su obra científica más importante, los Statical Assays. Hales describe de esta manera su experimento: "En Diciembre hice atar una yegua viva .... hice abrir la arteria crural izquierda a 3 pulgadas del vientre, inserte en ella un cuiío de latón de 116 de pulgadas de diámetro y mediante otro tubo de igual material, firmemente adaptado, fije un tercero de vidrio que tenía aproximadamente el mismo diámetro y nueve pies de longitud. Al soltar la ligadura de la arteria, la sangre se elevó 6 pies y 3 pulgadas sobre el nivel del ventriculo izquierdo, en el tubo colocado perpendicular, pero no alcanzó esta altura enseguida... Cuando estaba en el punto más elevado subía bajaba 2, 3 ó 4 pulgadas en cada pulsación".
miércoles, 17 de agosto de 2016
Guía para Donar Sangre
La donación de sangre es una necesidad social. Para abastecer las necesidades de nuestra Comunidad son necesarias unas 40 donaciones por cada 1000 habitantes y año.
La donación de sangre en nuestro país es altruista y no remunerada, lo que quiere decir que no se paga por donar.
Este principio tiene como fin principal aumentar la seguridad transfusional de la sangre que vamos a transfundir.
¿Por qué debemos donar sangre?
Hay tres motivos muy importantes para donar:
La sangre no se puede fabricar. Sólo se puede obtener de donantes como usted.
- La sangre es imprescindible para operaciones y urgencias.
- La sangre caduca, y no se puede almacenar por un tiempo indefinido.
¿Cómo me debo preparar para donar sangre?
Duerma bien la noche anterior a la donación, acuda tras haber ingerido una comida pobre en grasas, – nunca en ayunas- y evite fumar desde al menos una hora antes de la donación.
Si tienen tendencia a tener niveles bajos de hierro, puede prepararse tomando alimentos ricos, como carnes rojas, hígado, pescado y huevos. También las legumbres y frutos secos son ricos en este nutriente.
¿En qué consiste el proceso de donación?
El proceso donación tiene varias fases:
- Lectura de información sobre la donación y aspectos legales de la misma.
- Cumplimentación del formulario de entrevista médica y autorización para la donación. (Consentimiento informado).
- Examen médico y entrevista.
- Prueba para la detección de anemia.
- Donación propiamente dicha.
- Recuperación y refrigerio.
Las preguntas que le realizará el médico o enfermera que realiza la entrevista, así como la exploración física a la que se verá sometido (Tensión arterial, pulso, hemoglobina) tienen como objetivo descartar algún problema por el que la donación que va a realizar pueda ser perjudicial para usted mismo o para las personas que vayan a recibir los productos obtenidos de su donación. En el caso de que se detecte alguno de estos problemas, el médico la enfermera, puede no autorizarle en este momento a realizar la donación.
¿Puedo donar si estoy tomando medicación o he tenido alguna enfermedad?
Es posible donar tomando la mayoría de los medicamentos y tras haber sufrido algunas enfermedades. En cualquier caso esa información le será aclarada en el momento de la entrevista médica.
Consentimiento informado
El Consentimiento informado es uno de los requisitos legales más importantes de la donación de sangre. Al rellenar la hoja de entrevista y firmarla, usted autoriza a nuestro Centro para la realización del proceso de donación tras haber sido informado de las características del mismo. En el reverso de la hoja de entrevista hay información detallada sobre este aspecto legal.
¿Cómo me voy a sentir tras la donación?
Tras la donación es necesario mantenerse en reposo durante unos 10-15 minutos. Debe tomar abundantes líquidos y evitar fumar y beber alcohol en las dos horas siguientes a la donación. Debe evitar ambientes calurosos o la realización de deportes o actividades extenuantes al menos hasta el día siguiente
Tras la donación, la mayoría de los donantes se encuentran perfectamente, sin embargo es necesario que conozca algunos de los efectos adversos que pueden ocurrir durante o tras la donación.
- Mareo o reacción vasovagal.
Es un problema poco frecuente, de fácil recuperación, es más frecuente en la 1ª donación. Se acompaña de bajada de la tensión, y se previene con la toma abundante de líquidos antes de la donación. - Problemas en el punto de punción.
Durante la donación podemos encontrarnos problemas en el punto de punción que lleven a la formación de un hematoma. Este problema se puede deber a la canalización de una vena demasiado fina. Cuando esto ocurre, no podemos continuar la donación. La enfermera le recomendará las medidas oportunas para el cuidado de la zona afectada. Es importante no cargar peso y mantener un vendaje compresivo durante al 24 horas, para evitar la extensión del hematoma, que en algunos casos puede ser severo. - Lesión del nervio.
Es un efecto adverso muy raro que se produce si se pincha accidentalmente una raíz nerviosa adyacente a la zona de punción. En estos casos el donante suele referir adormecimiento de la mano, que se resuelve rápido y espontáneamente.
En el caso de que tras la donación, usted presente alguna complicación o enfermedad o recuerde alguna información relevante no declarada durante la entrevista, es muy importante que nos informe sobre la misma a fin de valorar si los productos obtenidos son inadecuados para la transfusión.
¿Qué se hace con la sangre que he donado?
La sangre se procesa en las 24 horas siguientes a la donación, de la siguiente manera:
- Fraccionamiento:
Consiste en la separación de la sangre en sus tres componentes fundamentales; concentrado de hematíes, plasma y plaquetas. - Concentrados de hematíes:
Transportan el oxígeno. Se utilizan para tratar la anemia aguda secundaria a pérdida de sangre tras cirugía o traumatismos y la anemia crónica. Se almacena a 4ºC hasta 42 días. - Plasma: Es la parte liquida de la sangre y contiene los factores de la coagulación. Se utiliza para corregir problemas de sangrado debido a defectos de la coagulación. También se utiliza por la industria farmacéutica para la elaboración de vacunas y algunos medicamentos. Se almacena hasta 2 años congelado.
- Plaquetas:
Son corpúsculos celulares pequeñas que inician el proceso de coagulación. Se utilizan sobre todo en pacientes con cáncer y trasplantes de órganos. Se almacena a 22 grados durante 7 días. - Análisis:
A la vez que la sangre se fracciona, se realizan análisis para identificar el grupo sanguíneo, Rh, y detección de enfermedades infecciosas. VIH, VHB, VHC, Sífilis.
ESTOS ANALISIS NO DETECTAN INFECCIONES CONTRAIDAS RECIENTEMENTE, POR ENCONTRARSE LA PERSONA EN EL LLAMADO PERIODO VENTANA. POR LO TANTO EVITE DONAR SANGRE SI PIENSA QUE PUEDE ESTAR INFECTADO. PUEDE PREGUNTAR AL MÉDICO/ENFERMERA DURANTE LA ENTREVISTA, de manera anónima en el Email atencionaclientes@cruzroja.es, o si lo prefiere, en caso de duda, puede dirigirse a la siguiente dirección donde podrá realizarse un análisis confidencial: C/ Sandoval nº 7, Tfno.: 91 445 87 58.
Nuestro Centro tiene la obligación de informarle en el caso de que alguno de los análisis de su donación ponga de manifiesto cualquier anomalía importante para su salud. La detección de un resultado positivo en alguna de las enfermedades transmisibles por la sangre supondrá la exclusión como donante y la destrucción de los productos obtenidos de su donación.
¿Puedo contraer alguna enfermedad donando sangre?
- NO. La donación de sangre se realiza utilizando materiales estériles de un único uso, por lo que no es posible contraer infecciones mientras dona.
No olvides….
- Tu donación es imprescindible para la curación de muchas personas.
- Cuando donas, tres personas se benefician de tu donación.
- Recuerda que tu donación es necesaria a lo largo de todo el año. Se puede donar cada 2 meses, con un máximo de 4 donaciones al año los hombres y 3 las mujeres.
- Planifica tus donaciones cada año de manera que se repartan cada 3 o 4 meses.
- Procura donar antes de los periodos vacacionales. En estos periodos las donaciones se reducen drásticamente, mientras que las necesidades se mantienen.
MUCHAS GRACIAS POR DONAR. TU SANGRE SALVA VIDAS
jueves, 11 de agosto de 2016
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